No hay falta de manifestación de voluntad si el contratante oculta su condición de analfabeto

A criterio de la Corte Suprema, no se incurre en causal de nulidad de acto jurídico por falta de manifestación de voluntad si la contratante, ocultando su condición de analfabeta, ha suscrito actos jurídicos.

Se trata de la Casación N.° 248-2013-Lima (El Peruano, 30/01/2015),  en la cual la demandante (analfabeta), junto a su cónyuge, celebraron un contrato de mutuo con garantía hipotecaria con los demandados.

Los suscriptores, en presencia del Notario quien dio fe del acto,  actuaron con capacidad legal, plena libertad y conocimiento del acto jurídico que realizaron. Sin embargo, la demandante, ante la sorpresa de que la deuda había aumentado y con el riesgo de que rematen su propiedad, inicia un proceso de nulidad de acto jurídico, sosteniendo que no actuó con pleno conocimiento  de los actos jurídicos aludidos, toda vez que acredita ser iletrada con los certificados de inscripción del RENIEC.

Las instancias de mérito

El Juez A-quo declara fundada la demanda, pues considera que el acto jurídico celebrado no revistió la forma prescrita bajo sanción de nulidad, toda vez que al acreditar la demandante su situación de iletrada, correspondía que otra persona interviniera junto a ella (artículo 54, literal g de la Ley N.° 26002).

En el mismo sentido, el Juez Ad-quem confirma la sentencia apelada, y enfatiza que lo que se sancionan con nulidad del acto jurídico, no es propiamente la intervención de un iletrado por su sola condición de tal, que no es equiparable a la falta de discernimiento, sino su falta de manifestación de voluntad, o la manifestación de voluntad sin cumplir las formalidades exigidas por la ley.

La Suprema

Sin embargo, a criterio de nuestra Corte Suprema, de los hechos del caso in comento,  se desprende que la demandante sí tuvo pleno conocimiento del contrato de mutuo con garantía hipotecaria; dado que ella, además de  haber suscrito las escrituras públicas en presencia notarial conforme a la firma que consignó en su DNI,  también imprimió su huella digital en dichas escrituras públicas.  Más aún si en su escrito de demanda ella misma narró que su esposo, quien también firmó las referidas escrituras públicas, fue quien le explicó los alcances del préstamo y la hipoteca que iba a celebrar.

En tal sentido, el Supremo Colegiado indica que el Notario no incurriría en responsabilidad, pues fue inducido a error, siéndole imposible advertir la necesidad de seguir las formalidades exigidas por ley.

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