El daño sufrido por el excónyuge con la separación de hecho puede acreditarse con constancias de alejamiento de hogar conyugal y testimoniales de hijos

Así lo ha señalado el pleno del Tribunal Constitucional en la sentencia recaída en el Exp. N.° 01998-2014-PA/TC, en el que se interpuso un recurso de agravio constitucional contra la sentencia emitida por la Sala Constitucional y Social Permanente de la Corte Suprema de Justicia de la República, que declaró infundada la demanda de amparo interpuesta contra las sentencias del Décimo Séptimo Juzgado de Familia y la Sala Especializada en Familia, esta última que confirma lo decidido por la anterior, declarando fundada en parte la demanda de divorcio y fundada en parte la reconvención, adjudicando preferencialmente el inmueble que perteneció al hogar conyugal a favor del exmarido, en aplicación de lo dispuesto en el artículo 345-A del Código Civil.

 

Al respecto, el Tribunal señala que “en el presente caso no se aprecia un problema relacionado con la motivación externa en la premisa fáctica del caso ordinario” y por ello declara improcedente la demanda. De allí que, en la sentencia del Décimo Séptimo Juzgado de Familia se señaló, entre otros, que:

 

“[…] [S]e ha descrito la existencia de una relación conflictiva entre los cónyuges a la fecha del apartamiento de la demandante […] existiendo una mayor hostilización de la actora respecto del cónyuge, abundando en este extremo lo expresado por la propia demandante […] cuando reconoce que ni ella ni el demandado son ciento por ciento culpables ni inocentes […] Que, ello sumado a que encontrándose independizada la primera [sic] de sus hijos, fue el emplazado quien permaneció conjuntamente con sus dos últimos hijos en el inmueble social, sin que la demandante haya demostrado a lo largo del proceso que producido su alejamiento haya contribuido en el pago de las cargas sociales, permiten evidenciar un mayor perjuicio en la persona del demandado frente al alejamiento unilateral de su cónyuge, resultando atendible la pretensión del demandado referido a la adjudicación preferente del bien inmueble adquirido durante la vigencia del matrimonio […]”. (El subrayado es nuestro).

 

Por otro lado, la Sala Especializada en Familia señaló lo siguiente:

 

“[…] d) Que las declaraciones testimoniales de los hijos de la pareja corroboran lo expresado por el reconviniente, respecto a la separación de los cónyuges, precisando que el alejamiento del hogar conyugal efectuado por la actora se produjo cuando el reconviniente se encontraba sin trabajo: Quinto.- Que se aprecia que el demandado se vio afectado por la separación unilateral, hecho que se encuentra corroborado con la declaración de doña Silvia Pilar Sánchez Valdez, hija de las partes, quien reconoce que a su padre le costó aceptar la separación, medio probatorio que no ha sido cuestionado ni impugnado por la recurrente, considerando la existencia de un daño moral que amerita ser analizado en proceso, más aún, si al [sic] artículo 345-A ha previsto que cabe la adjudicación preferente del bien al establecer la existencia de una separación de hecho; […]”. (El subrayado es nuestro).

 

Podemos destacar los votos singulares de tres magistrados, quienes indican que no se ha acreditado el daño que merece ser resarcido y por tanto, debió declararse fundado el amparo. Así, señalaron lo siguiente:

 

“Estos medios de prueba [las testimoniales de los tres hijos y la constancia policial de alejamiento del domicilio conyugal de la demandante], por sí mismos no evidencian la existencia de un perjuicio mayor sufrido por el excónyuge de la demandante. […] Conforme a lo expuesto, corresponde estimar la demanda pues se aprecia que la conclusión a la que arribaron las instancias emplazadas sobre la pretensión de adjudicación preferente del bien inmueble conyugal […] resulta irrazonable y desproporcionada pues no se encuentra debidamente justificada en medio de prueba suficiente o concluyente que determine, en forma indubitable, la existencia de un perjuicio en contra de don Jaime Sánchez Dacourt, producto del alejamiento de la demandante del hogar conyugal, más aún cuando un simple raciocinio nos lleva a considerar que la disolución de un matrimonio de 28 años afecta por igual a ambos cónyuges, salvo prueba en contrario, cuestión última que no ha sido acreditada”. (El subrayado es nuestro).

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