Es desestimado el pedido de nulidad del contrato cuando se haya afirmado su resolución en otro proceso

Este criterio fue asumido por la Sala Civil Permanente de la Corte Suprema, mediante sentencia recaída en Casación N.° 1381-2013-Lima Norte (El Peruano, 30/12/15), en el marco de un proceso de nulidad de acto jurídico.

 

El demandante pide como pretensión principal, que se declare la nulidad de la escritura pública, otorgada por los demandados, donde consta la resolución del contrato de compraventa, por ser ilícita y jurídicamente imposible. Accesoriamente, pide la nulidad del asiento número ocho de la partida registral que contiene la resolución unilateral extrajudicial del mencionado contrato de compraventa. El actor indica que ha pagado más del 77% del precio, debiendo solo 3 armadas. Sin embargo, los demandados decidieron resolver el contrato unilateralmente cuando ya había cobrado una letra mediante proceso de ofrecimiento de pago y consignación.

 

Los demandados contestaron la demanda alegando, que las causales en que se ampara la demanda no resultan de aplicación al presente caso, pues la resolución del contrato se ha producido de acuerdo a lo establecido en el artículo 1430 del Código Civil; asimismo, señalaron que el contrato no adolece de ninguna causal invocada por el actor.

 

El a quo declaró infundada la demanda de nulidad de acto jurídico, tras considerar lo siguiente:

 

“i) Que, es claro que el proceder de los demandados se ajusta a lo previsto en el artículo 1429 del Código Civil, lo que asegurará al acreedor la utilización del mecanismo de resolución […] ii) Que, los demandados no han obrado ilícitamente al declarar resuelto el contrato […] si bien el actor alega haber cancelado más del cincuenta por ciento del total del precio pactado y por tanto resultaría imposible dar por resuelto el contrato; sin embargo, este argumento debe ser desestimado, porque de acuerdo con el artículo 1562 del Código Civil  […] solo se imposibilita al vendedor optar por la resolución del contrato cuando las partes así lo han convenido y el comprador hubiese pagado determinada parte del precio; no obstante aquello no ha ocurrido en el presente caso; iii) Que, en base a la valoración conjunta de los medios probatorios aportados al proceso, el actor no ha acreditado […] la concurrencia de presupuestos para que se configure las causales de nulidad […]”.

 

El ad quem confirmó la apelada, agregando que “no se ha acreditado que el acto jurídico tenga un fin ilícito, desde que el accionar de los demandados se produce debido a que el actor incurrió en causal de resolución de contrato […] tampoco se ha acreditado la causal de objeto física y jurídicamente imposible o cuando es objeto indeterminable; ni se ha sustentado la imposibilidad jurídica […]”.

 

La Suprema declaró infundado el recurso de casación, tras considerar, entre otros, lo siguiente:

 

“[C]uando [el ahora actor] fundamentó la contradicción en el juicio de Ejecución de Garantía […] sosteniendo que el contrato estaba resuelto, lo cual motivó que sea este el núcleo de la decisión del Juez para declarar fundada la citada contradicción e improcedente dicha demanda, dando por sentado que el contrato en controversia estaba resuelto y por tanto no existía título para ejecutar. 5.8. Así las cosas, se observa que dicha decisión jurisdiccional vincula a las partes procesales, y por tanto las declaraciones o afirmaciones que se hubiera vertido en el citado proceso, pueden ser tomadas como declaraciones asimiladas, conforme a la facultad conferida por el artículo 221 del Código Procesal Civil; y en función a la obligación que impone el artículo 197 del citado Código Procesal respecto a la valoración conjunta e integral de todo el acervo probatorio ofrecido por las partes. 5.9. Por tal motivo, la afirmación realizada por el actor en el mencionado proceso ejecutivo, constituye una conducta vinculante, eficaz y válido [sic], que condiciona su pretensión de nulidad de resolución del contrato sub litis, y por tanto, deviene infundada, en atención al adagio latino “venire contra factum propium non valet”, que significa la aplicación del principio general de los actos propios, que regula la prohibición de actuar contra los propios actos, […] no puede el demandante aceptar que el contrato de compraventa sub litis está resuelto (proceso de ejecución de garantías), y ahora pretender que no está resuelto (proceso de nulidad de acto jurídico); pues va contra su anterior conducta asumida que incluso podría derivar en un ejercicio abusivo del derecho. [Subrayado agregado].

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