La omisión del señalamiento del tipo contractual (a futuro) en un contrato preparatorio evidencia la celebración de un contrato definitivo

En este sentido se ha pronunciado la Sala Civil Transitoria de la Corte Suprema de Justicia, mediante Casación N.º 1659-2014-La Libertad, publicada el 2 de mayo en el diario oficial El Peruano, en el marco de un proceso de otorgamiento de escritura pública.

El 19 de enero del 2012, la sociedad conyugal X celebró un contrato de compraventa con la sociedad conyugal Y, en virtud del cual esta se obligaba a transferirle a aquella la propiedad de un departamento y un estacionamiento. Sin embargo, pese a haberse cumplido con el pago total del precio pactado, la sociedad conyugal Y se resistió a otorgar la escritura pública por el estacionamiento. Frente a ello, la sociedad conyugal X decide interponer una demanda de otorgamiento de escritura pública. En la contestación de la demanda, la sociedad conyugal Y señala que con los demandantes suscribió un contrato preparatorio de compraventa (compromiso de contratar), y que posteriormente, con fecha 3 de abril del 2012, se otorgó una escritura pública del contrato definitivo, en la cual se señalaba que la transferencia en propiedad solo incluía el departamento, mas no el estacionamiento.

El a quo declara infundada la demanda, tras considerar que:

“[L]as partes llegaron a celebrar el contrato definitivo de compra venta, en términos, precio y condiciones diferentes, contrato que ha sido elevado a escritura pública del tres de abril de dos mil doce, lo que corrobora de manera contundente que el contrato celebrado entre las partes el diecinueve de enero de dos mil doce, sí era un contrato preparatorio. […] Siendo así, resulta definitivo que las partes, al momento de celebrar el contrato definitivo, consensuaron nuevas pautas, dejando así sin efecto el contrato preparatorio, el cual deja de tener eficacia jurídica entre las partes” [subrayado agregado].

Apelada la sentencia, el ad quem decide confirmarla; sin embargo, en sede casatoria, la Sala Suprema declara fundado el recurso interpuesto por la sociedad conyugal X, tras considerar que:

“[D]ebe indicarse que en aplicación del principio de irrelevancia del nomen iuris, los contratos se celebran y ejecutan según las reglas de la buena fe y común intención de las partes, según lo establece el artículo 1362 […]. Siendo así, del citado “Contrato de Promesa de Compraventa de bien inmueble” […] se aprecia que la [sociedad conyugal Y] [dio] en “venta real y enajenación perpetua y definitiva” a favor de la [sociedad conyugal X], el Departamento número ciento uno y estacionamiento […], por el precio de S/. 180,000.00  […].  [P]odemos establecer que el contrato de fecha diecinueve de enero de dos mil doce, es un acto jurídico que cumple con los requisitos establecidos por el artículo 1529 del Código Civil, en tanto que se ha identificado a los vendedores que se obligaron a transferir la propiedad del departamento número ciento uno y su estacionamiento, así como a los compradores […] así como se fija el precio en dinero, […] siendo ello así […] es evidente que en el caso de autos, no estamos frente a un contrato de promesa de venta, puesto que no se ha señalado la obligación de celebrar un contrato futuro, en tanto ya se había celebrado un contrato definitivo”.

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