Corte Suprema: Es válido notificar al demandado en su centro de labores permanente

 

Es válido que se remita el emplazamiento al demandado en su centro permanente de labores, por cuanto se cumple con la finalidad prevista en el artículo 172, e inciso 4 del artículo 424 de la norma adjetiva, esto es, los principios de convalidación, subsanación o integración.

 

Así lo determinó la Corte Suprema en la sentencia recaída en la Casación N° 4892-2013-San Martín (El Peruano, 30 de abril de 2015), en la cual el recurrente inició un proceso de nulidad de cosa juzgada fraudulenta, debido a que en el proceso por tenencia y alimentos seguido en su contra, nunca se le notificó la demanda a su domicilio real.

 

El Juez A quo declaró infundada la demanda de nulidad de cosa juzgada fraudulenta señalando que, en primer lugar, la notificación de la demanda fue recepcionada por una persona que no objetó nada respecto a que el demandado no domiciliaba en dicho lugar; y, en segundo lugar, que se acreditó con la constancia realizada ante un organismo de la administración pública, un mes con posterioridad a la demanda, que el demandado por tenencia remitió una Carta Notarial nueve días después de la notificación con la demanda, donde consigna como su domicilio el mencionado por la demandante, evidenciándose que no existió fraude alguno por esta última, mucho menos colusión con el Juez de la causa. Por su parte, el Juez Ad quem confirma la apelada.

 

En esta línea, el supremo colegiado indica que:

 

“(…) no podemos atribuir como fraude al proceso, (…) ni mucho menos colusión con el Juez de la causa, cuando se ha acreditado fehacientemente que el domicilio donde se le emplazó al ahora demandante es uno donde laboraba permanentemente tanto que incluso siguió utilizando dicha dirección en determinados actos, por lo que se cumplió con la finalidad prevista en el inciso 4 del artículo 424 del Código Procesal Civil y artículo 172 de la norma aludida”.

 

En este sentido, declara infundada el recurso de casación interpuesto.

 

Datos

 

En el caso, el supremo colegiado nos precisa que “la cosa juzgada no puede operar cuando ella es el resultado del fraude procesal. [Puesto] que el mecanismo para dilucidar ello es la revisión, cuyo objeto litigioso será precisamente el proceso cuestionado, el que se le atribuye de fraudulento. No hay un ataque de la cosa juzgada, sino todo lo contrario, un mecanismo de protección.

 

En este sentido, la revisión por fraude solo se va a orientar a combatir la cosa juzgada aparente, no la cosa juzgada real. Cuando exista entonces vicios graves, con notoria injusticia, las decisiones dejan de ser inmutables y necesitan modificarse.

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